KACEROLADAS

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Viajes de entonces


Leyendo el último post de João l.henrique, y sobre todo, escuchando la canción que trae (Charly de Santabárbara), me ha recordado que la misma la oía en el coche de mis padres, allá por los años 70, un seat 127 azul oscuro cuyo radiocasette funcionaba con cartuchos de 8 pistas, modelo anterior a los cassettes que conocemos o hemos conocido no hace muchos años.

Parece mentira, pero después de tantos años y a pesar de que mis gustos musicales no tienen nada que ver con aquellas canciones, en cuanto empezó la canción me he puesto a cantarla y me acordaba de toda la letra, salía de mis labios sin titubear como si fuera ayer mismo cuando la oí por última vez. Inmediatamente me acordé de otra canción que escuché en aquellos cartuchos que es la de El gato que está triste y azul de Roberto Carlos o el Wake up little Susie de Suzi Quatro.
No podía faltar Mocedades y su famoso Eres tú, clavadito lo tengo en la séptima neurona, la que está justito detrás del surco tercero del lóbulo occipital derecho, ojiplático me quedó desde entonces. Porque lo de Mocedades era de traca, la dichosa canción la cantábamos todos cual familia Von Trapp en el coche en cuanto sonaba en el aparato, a mi magna mater le encantaba y evidentemente nos animaba a todos a unirnos a ella a ver quien soltaba el "eres tuuuuuuu uuuuuuu" más largo y estridente. Creo que también oí alguna canción de Juan Pardo, mi magna máter era (creo que aún lo es) absoluta, entusiasta, ferviente e incondicional fan del susodicho, muy por detrás le seguía Nino Bravo y ya a mucha distancia los demás.

Por aquel entonces viajábamos mucho, cuando no íbamos a la playa de Portonovo o Montalvo, íbamos al pueblo de mi madre, en la provincia de Jaén, o si no al de mi padre en Albacete, y de vez en cuando a ver a los abuelos y tíos a Barcelona, por eso tiempo teníamos de escuchar y cantar canciones, y cuando no, tocaba jugar al veo veo con objetos que había en el coche, o a contar los coches que nos adelantaban. Y si el viaje era largo, mi hermano dormía estirado en el asiento y yo sobre cojines y una manta, a modo de colchón, atravesada en el suelo del coche.

Unos años más tarde, cuando nacieron mis dos hermanas, el coche hubo que cambiarlo por un renault 12 ranchera, y la cama para viajes largos, era un colchón que mi magna máter ponía cuando abatía el asiento trasero y allí dormíamos los cuatro churumbeles mientras mi bendito, paciente y santo padre conducía toda la noche (bueno creo que alguna parada hacía para descansar pero ya bien entrada la madrugada). Por la mañana, sacaba el termo y las galletas y desayunábamos dónde pillara aunque siempre procuraban buscar una fuente. Los viajes por entonces eran una odisea, las carreteras no eran buenas, los pueblos por dónde circulábamos tenían calles sin asfaltar, en una ocasión viajando por lo alto de una montaña, en la Sierra de Cazorla, carretera de tierra y piedras, el tanque de la gasolina se llegó a picar y llegamos con mucho apuro al destino, en otra ocasión, el coche se quedó atascado en un socavón bastante grande y tuvimos que bajar todos del coche y empujar para poder sortearlo. Aquellos viajes eran pura aventura ...

El que no sabe gozar de la aventura cuando le viene,
no se debe quejar si se le pasa.

Miguel De Cervantes Saavedra

11 comentarios:

Juanjo dijo...

Tu entrada me ha traido muchos recuerdos de muchos viajes y muchas canciones similares
Besos

Jan Berg dijo...

Que de recuerdos,amiga, me has provocado con tu relato.

Esos viajes a León con cuatro personas en un Seat Panda, a principios de los ochenta, cruzando pueblos y más pueblos por el camino de Santiago, antes de que hicieran las autovías. Esos socavones de Villalón de Campos, ese puente de un solo carril de Carrión de los Condes (Donde cruzaba primero el que más huevos le echaba, literalmente), ese tráfico absurdo y cargante de Melgar de Fernanmental...

Por cierto, y no es por nada, pero se nota que tenemos una edad, eh?

EriKa dijo...

Al leerte me han venido recuerdos de mi niñez muy parecidos a los tuyos, ¡eso si que era aventura!, con que poco éramos felices, aunque para mi sigue siendo un mucho.

Besitos.

anset dijo...

eso si que eran verdaderos lujos, con cama y todo, a mis hermanas y a mi nos mandaban en la guagua al pueblo, !!y el ultimo tramo en el coche de san fernando¡¡ ( si habia suerte en burro)

Antonio Rodriguez dijo...

Mi primer coche fue un SEAT 600 y con él hicemis oprimeros pinitos por la geografía española.
Besos

Observatorio Gay Granatense dijo...

Y viajábamos cuatrocientos niños en el asiento de atrás, chillando y jugando, sin silletas elevadoras ni adminículos de seguridad, y nuestra madre, cuando se hartaba, se daba la vuelta y nos daba un coscorrón a cada uno y decía muy seria: "¿No veis que papá está conduciendo, y lo ponéis nervioso?" y llevábamos todo lo que no entraba en el maletero, dentro del coche (incluida la sombrilla, la sandía y hasta la abuela) ordenado cual TETRIS, y todo lo que cabía en la baca, pillado con una simple cuerda de tender, hasta la jaula del canario, enganchado de cualquier saliente del coche, que llegaba el pobre a la playa con cara de velocidad y como pensando "¡Dios mío, si conservo todas las plumas!" y si te encontrabas un Guardia Civil no te multaba, sino que te saludaba militarmente y te decía "Tengan ustedes buen viaje"...Y mis padres escuchaban en el coche a ROMINA POWER y ALBANO, y el ídolo de los ídolos de mi madre, JUAN PARDO... Y ahora, con tanta seguridad, tanta norma y tanta gilipollez, me pregunto como sobrevivimos a los 70....

Emilio Manuel dijo...

El 127 azul, me ha recordado el que tuve hace años, al que colocándole una baca encima llevábamos el material de camping y nos recorríamos la España Mediterránea y la del interior, dentro se encontraba toda la familia con dos niñas preadolescentes que hoy no quieren el camping ni en pintura.
¡¡Que tiempos!!

Un abrazo Kacerola.

Kikas dijo...

No me explico como a tus padres no les empapeló el fiscal de menores.
Viajar sin asiento adaptado y sin cinturón de seguridad, y sueltos mientras el padre conduce por la noche...
¿Estás segura de que no ha prescrito?

ulises dijo...

Yo heredé de mi padre también un 127 con el que anduve dos años. Es el coche que más he disfrutado. Tenía más caché que el Corsa que compré después.

Enric Pérez dijo...

Como habrás podido comprobar por todos los comentarios, tu público lector tiene dos cosas: qué de recuerdos y una edad. Yo también tuve un seat panda a principios de los 80, como ha comentado uno, que daba saltos por doble motivo: la amortiguación por ballestas y el precario asfalto del estado español de entonces.
Como hacía...
"Tuviste suerte al cruzarte en mi camino......" o algo así.

AZAHARA dijo...

Pues sabes? El primer coche de mis padres fue un Mini! Monísimo! Anda que no le tenía yo cariño...